jueves, 29 de diciembre de 2011

Nos vemos en el 2012....

El final de un año siempre me ha provocado, nostalgia y alegría es un golpe de emociones que llegan juntas los últimos días de diciembre y que poco a poco me ponen en un ritmo diferente, creo que estos días contiene la energía de todo el año en apenas 72 o 48 horas. Si no es así, ¿de qué otra manera seguimos en pie después de tanto festejo?

Los últimos momentos del año son mágicos, las luces de navidad se confunden con las de los miles de autos que llenan las calles como si se tratara de noches que jamás terminan, es algo que siempre me ha gustado, pararme en las calles, ver a la gente caminar de prisa iluminada por cientos de luces, son días de luz y no solo eléctrica.

Siempre me he entregado a las calles, salir a ellas, dispuesto a encontrarme conmigo y los que quiero, reír junto con mis amigos, visitar casas y lugares para abrazar a las personas que aprecio, es algo que me señala las alegrías de un nuevo año.

Las últimas 24 horas del año pasan de la forma más rápida que nos podamos imaginar, en mi caso siempre pasan entre cuchillos y ollas, para mi es la mejor forma de recibir a un año nuevo, haciendo lo que me gusta, y después prepararme para que la que siempre he considerado la mejor noche del año, sea eso, la mejor, esta noche nadie puede seguirme el paso, estoy dispuesto a estar alegre como siempre para poder festejar como nunca.

Cuando llega el momento de las campanadas, esos sonidos se convierten en algo similar a latidos, a pulsaciones que pasan por nuestro cuerpo, un nuevo sonido que marcara el ritmo del año que estamos recibiendo.

Se dice que los momentos que más disfrutamos suelen durar instantes. Yo no estoy muy seguro de eso. Creo que depende de cada uno de nosotros que esos momentos sean interminables. ¿Qué quiero decir? Que un golpe de alegría y felicidad bien puede durar más de 365 días, algo así como 525624 minutos de la mejor de las actitudes.

FELIZ AÑO NUEVO